Denunció a su ex pareja por violar a su hija y recibe amenazas de muerte de su ex cuñado desde la cárcel

Nacionales 30 de enero de 2020 Por Aquí Jujuy
Pide que la Justicia intervenga para cuidar su vida y la de sus dos hijas menores de edad. Cambió su número de teléfono 10 veces y se mudó en cuatro ocasiones por miedo a que las maten.
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Desde noviembre que Yésica Bracamonte, de 32 años, y sus dos hijas, de 12 y 5, se convirtieron en “nómades” del barrio de Quilmes. No tienen un domicilio fijo y se mudaron cuatro veces en tres meses: pasaron por la casa de su papá, de una tía, de una prima y ahora de su madre, por miedo a que las encuentren y les hagan daño. Durante ese tiempo, Yésica debió cambiar su teléfono más de 10 veces porque recibe amenazas diarias del hermano de su ex, a quien denunció por violar sistemáticamente a su hija más grande.
 
 
Yésica conoció a Carlos Zárate cuando tenía 17 años en Quilmes. Pronto se juntaron, se casaron cuando ella cumplió 21 y unos años más tarde llegaron las hijas. Estuvieron juntos 14 años, hasta que decidió denunciarlo por violencia de género. No era la primera vez que él le pegaba -también la había violado en varias ocasiones- pero sí la primera que ella había tomado coraje para ir a la comisaría a pedir que la ayuden. La Justicia dictó una medida perimetral para protegerla y ella dejó la casa familiar con sus hijas.

Pese a los antecedentes, Yésica asegura que su verdadero infierno comenzó el 2 de septiembre del año pasado. “Fue cuando mi hija más grande me admitió que el padre la violaba desde que tenía 10 años”, dijo a minutouno.com. Según relató, la nena volvió descompuesta después de pasar el fin de semana con el papá.

“Esa noche la nena no paraba de llorar, decía que le dolía la panza pero no quería ir al médico. Cuando se levantó el lunes tenía un ojo hinchado y la llevé al oculista. Me dijo que tenía presión ocular por los nervios”, contó Yésica y detalló que esa misma tarde la niña le confesó que su papá había abusado de ella.

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