Rescatan un chico de 13 años en el Aconcagua

Nacionales 26 de febrero de 2019 Por
El adolescente, de Estados Unidos, sufrió un edema cerebral a cinco mil metros de altura. Se descompensó y fue asistido con oxígeno y medicación.
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Un adolescente norteamericano se descompensó a 5 mil metros de altura en el camino a la cumbre del cerro Aconcagua (6.962 metros). El chico de 13 años tuvo un edema cerebral por la falta de oxígeno y aclimatación. Estaba acompañado por su padre. Identificado como Timothy Horvath (48), quien es guía de montaña. Los médicos de la montaña más alta de América lograron estabilizarlo y junto a guardaparques y la patrulla policial, solicitaron el auxilio del helicóptero de rescate para trasladarlo hasta la aduana de Horcones, base del cerro, en el límite cordillerano con Chile. El chico está fuera de peligro.

Casi sobre el final de la temporada, en el Aconcagua resurge el debate de los menores que acceden al llamado “coloso de América”. Los chicos pueden acompañar las expediciones de sus padres, previa autorización de un juez de familia. Cada vez es más habitual ver a familias completas emprendiendo el ascenso.Sin embargo, esta montaña requiere de capacidad física, preparación mental y una larga aclimatación a la altura para lograr la cima.

El joven andinista empezó a sufrir mareos, náuseas y se descompensó, a 5 mil metros de altura, en la última escala hacia la cumbre: “Alrededor de las 19 horas del lunes, nos alertan que en campo 3 de Guanacos (5.000 metros de altura), había un chico estadounidense con su padre, guía de montaña, con edema cerebral agudo de montaña y una parálisis facial. Dispusimos el rescate y evacuación de este adolescente en riesgo”, cuenta a Clarín el responsable de los equipos médicos del Aconcagua, Ignacio Rogé.

“Al principio, creíamos que si tenía una parálisis fácil podría estar con un ACV”, explica el doctor Rogé, dando cuenta de la preocupación que generó este paciente. Pero el médico que lo revisó, sólo constató el edema cerebral por la falta de aclimatación a la altura.


El rescate de un chico de 13 años en el Aconcagua.

El menor fue medicado con Dexametasona y recibió oxígeno. "Nos organizamos y participamos  todos los actores del Aconcagua en el rescate", detalla Rogé. Con el chico  en una camilla, arrastrada tipo trineo, empezaron a bajarlo a Campo Argentino (pared sur), los guías de la empresa Grajales, que estaba contratada por la familia del adolescente para realizar la expedición. A su vez, desde Nido de Cóndores, la ruta norte del Aconcagua, avanzaban dos policías de la patrulla de rescate y desde Plaza Argentina, iban en su encuentro un guardaparque y el médico Lucas Puscama. Los rescatistas se encuentran en campo I, casi llegando a Plaza Argentina. Allí el médico lo revisa y advierte que el adolescente solo padece un edema cerebral, sin otro síntoma neurológico. Le suministraron oxígeno y medicación durante toda la noche. Logran estabilizarlo.

La orden médica fue que podía bajar en helicóptero y luego trasladarlo en un transfer a Mendoza. Hubo un intento del helicóptero de rescate de acercarse al sitio donde estaba pasando la noche, pero no estaban dadas las condiciones, casi no se veía; y el vuelo se realizó por la mañana. El gobierno mendocino ordenó que sea trasladado por una ambulancia del Servicio Coordinado de Emergencia, que trabaja en estos rescates.

El jefe de los equipos médicos del Aconcagua explica que el edema cerebral es la consecuencia final del mal agudo de montaña que afecta a las personas por la mayor exposición a la altura. Los síntomas son dolor de cabeza, naúseas, vómitos, debilidad, fatiga, insomnio y en la etapa final, daños neurológicos como mareo y aturdimiento. Parece que el paciente estuviera borracho, se cae, no coordina, no comprende órdenes simples proque las neuronas están sin oxígeno y sin glucosa. Puede terminar en la pérdida de conciencia y en la muerte. “Pensando que era un ACV,  me puse en contacto con el neurocirujano Omar Urquizu, quien sugirió que había que internarlo en terapia intensiva del hospital Español de Mendoza, aunque finalmente no fue necesario", cuenta Rogé.  Por suerte, este adolescente respondió rápido a la medicación.

Más allá del éxito del rescate, queda el sabor amargo del riesgo al que se expone a un chico: “La verdad es que a todos nos hace ruido y preocupan estos ascensos. No sabemos si realmente el chico quiere hacerlo o es impulsado por sus padres”, sostiene Rogé.

Fuente: Clarín

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