La Argentina juega su propio partido en la cumbre del G20

Entre guerras comerciales y el proteccionismo, el país tiene chances de explorar acuerdos para vender servicios y abrir mercados.

Política Por: Aquí Jujuy 18 de noviembre de 2018
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La próxima cumbre del G20 en Buenos Aires no es sólo una vidriera. El acontecimiento, que reunirá en el país a los líderes de las mayores economías del mundo entre el 30 de noviembre y el 1 de diciembre, abre un abanico de oportunidades para la Argentina en rubros como los agroalimentos, energía (Vaca Muerta) y sobre todo en la exportación de servicios profesionales. Se trata, coinciden los entendidos, de una apuesta a largo plazo con la opción invalorable de participar en las grandes ligas del comercio internacional.

Fausto Spotorno, director del Centro de Estudios Económicos de OJF, lo pone en perspectiva: “El juego de la Argentina en el G20 es básicamente estar y participar en discusiones con países que nos aventajan 20 años”. Sentarse en esa mesa tan reducida, añadió el economista, no implica beneficios directos y llanos, como abrir nuevos mercados o atraer inversiones. “En estas cumbres se negocian normas, regulaciones y estándares internacionales para el comercio. Estar en esa mesa podría darnos alguna ventaja, en el mejor de los casos, o por lo menos evitar algo que te perjudique”, enumeró.

El G20 es mucho más que una cumbre de líderes.En un contexto complejo y cruzado por el avance de políticas proteccionistas, el Brexit, la guerra comercial entre EE.UU. y China y el enigma Jair Bolsonaro, en Brasil, la Argentina, como país anfitrión, ya puede mostrar un punto a su favor. “Se aprobó rápidamente un nuevo acuerdo con el FMI. Eso lo aprovechamos, porque la intención del Fondo era tener todo cerrado antes del inicio de la cumbre”, dice Lorenzo Sigaut Gravina, de Ecolatina.

El temario del G20 surge de reuniones y mesas de trabajo que se llevan durante el año. Si es exitosa, la cita concluye con la confección de un documento con los compromisos asumidos. “La cumbre reúne a líderes de países que generan 85% de la producción mundial, 75% del comercio internacional y 80% de las inversiones globales, y es un espacio adecuado para encauzar discusiones en este tiempo de crisis”, explica Marcelo Elizondo, analista internacional y titular de la consultora DNI. El experto explica que, en el fondo, hay un debate en el que la Argentina puede sacar ventajas (ver más abajo).

La amenaza de los proteccionismos “afectan principalmente al mercado de bienes y productos tradicionales. En cambio, el sector de los servicios basados en el conocimiento (auditoría, contable, legales, ingeniería y software) no está tan regulado. Y en este rubro, el de la economía digital, la Argentina está en buena posición y el G20 sirve para mostrarse como un proveedor confiable para el mundo”, subraya Leandro Romano, director del área económica de PwC. “Lo más relevante no es ya el alza del comercio internacional de bienes sino el intercambio de datos por vía electrónica, que se multiplicó 45 veces en la última década, muy por encima del alza del comercio o de los flujos financieros o de inversiones globales”, completa Elizondo.

La exportación de servicios (soporte tecnológico, estudios de mercado, análisis contables, software o contenidos audiovisuales) factura anualmente unos US$6.200 millones, según datos de Argencon, la cámara que representa a proveedores de la talla de Accenture, IBM, PwC y Globant, entre otros. “El cambio que viene es inevitable y el país cuenta con algunas ventajas, como el talento y una razonable formación educativa. En este mercado hay mucho por hacer”, se entusiasma Romano.

La maratón de negociaciones previstas para este G20 es agotadora. Según el cronograma oficial, en dos días se concretarán 84 reuniones de trabajo, 48 de sherpas(diplomáticos designados por cada país), 28 reuniones de finanzas, 7 grupos de afinidad y la cumbre de líderes, al final, cuyo objetivo es difundir un documento con los acuerdos alcanzados. Los antecedentes inmediatos no son auspiciosos. En sólo 2 de las últimas 5 cumbres se acordaron consensos mínimos para superar diferencias.

Fuente: Clarín


 

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