Sobre-población: Colapso carcelario, un preso por metro cuadrado y dos baños para 100 personas

La Cámara del Crimen alertó sobre la situación. Y ordenó medidas.

Policiales Por: Aquí Jujuy 12 de marzo de 2019
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La imagen forma parte del paisaje: los camiones del Servicio Penitenciario Federal estacionados sobre Lavalle al 1000, en pleno centro porteño, y los detenidos bajando esposados y custodiados por guardias, que caminan hasta una puerta negra, a metros de una de las entradas del Palacio de Justicia.

Muchas veces, cuando los detenidos son empresarios, políticos o delincuentes de causas mediáticas, las cámaras de los noticieros registran ese trayecto entre el camión y la puerta de entrada. Pero nadie muestra qué sigue después. Un fallo judicial reciente asegura que las condiciones de alojamiento son un claro reflejo de los graves problemas que atraviesa el Servicio Penitenciario Federal (SPF).


La alcaidía cuenta con dos baños para 100 personas. En el subsuelo del edificio funciona la Unidad 28. Según la página web del SPF, el establecimiento es la principal alcaidía del organismo. Fue inaugurado en 1981, tiene capacidad para alojar 220 internos y aloja a los que deben comparecer en los tribunales penales de la ciudad, quienes esperan allí que se defina su situación penal. Es decir, si son enviados a una cárcel federal o si son liberados. También ingresan los que están detenidos en Devoto, Marcos Paz y Ezeiza, y fueron citados a declarar o participar de una rueda de reconocimiento.

Al ser una unidad de tránsito, nadie debería pernoctar. Sin embargo, eso no se cumple. "En nuestras últimas recorridas hemos conversado con internos que llevaban más de dos meses en la Unidad", dice Ariel Cejas Meliare, Procurador Penitenciario Adjunto Interno de la Procuración Penitenciario de la Nación, organismo que presentó distintos hábeas corpus sobre la problemática.

Cejas Meliare agrega: “La Corte ordenó que es una unidad de tránsito. Pero ante el grave problema de la superpoblación carcelaria, los internos se acumulan en la 28, ya que en las cárceles federales no hay cupos. Tenemos informes en los que contabilizamos más de 200 personas. Al ser de tránsito, no hay camas. Duermen en el piso o sobre un par de camastros de cemento”.


Por la falta de camas, los presos duermen en el piso o sobre un par de camastros de cemento. 


Según el último reporte del SPF, a mediados de febrero la población en las cárceles federal era de 13.529 internos, unos 1.400 más de la capacidad de alojamiento. Los números oficiales muestran también que la cantidad de presos subió un 30% desde 2015.

Las denuncias de hacinamiento llegaron a la Justicia. El 8 de marzo, la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional decretó que a los internos se les fije un destino en un máximo de 48 horas, no pudiendo superar las 24 horas en la Unidad 28.

Además, el fallo estableció de manera provisoria -y en base a la normativa internacional vigente- que la alcaidía tiene un cupo máximo total de 40 detenidos para pernocte. Por último fijó que en un plazo de 15 días se determine cuál es el número máximo de internos que puede alojarse en el lugar, ubicado prácticamente debajo de la Corte Suprema de Justicia.


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Según pudo saber Clarín, la cárcel del subsuelo de los Tribunales se divide en dos alas: una para mujeres y otra para hombres. En la primera hay seis celdas individuales y un pabellón colectivo. En el de varones, 19 celdas individuales, 3 salas dobles, dos pabellones colectivos para los que llegan de comisarías y otras tres para los que son trasladados desde Devoto, Marcos Paz y Ezeiza.

El 20 de febrero hubo una inspección. En las sectores con capacidad para 8 o 9 personas se contabilizaron entre 28 y 36 internos. El total fue de 169 detenidos. Y en espacios de 24 metros cuadrados se encontraron 25 personas. Había dos baños para cien personas. "Su estado era sencillamente inconcebible", aseguraron los jueces de la Sala VI de la Cámara, Marcelo Lucini y Magdalena Laiño.

En su resolución los camaristas remarcaron la "paupérrima situación" del sistema penitenciario. "Lo más sincero sería hoy afirmar, tras relevar tanta falencia, que las cárceles no son aptas para la condición humana", sentenciaron.

Gonzalo está detenido en la cárcel de Devoto, desde donde conversa por teléfono con Clarín. Hace quince días lo trasladaron a la 28, a declarar. Lleva veinte años entre distintas condenas. Conoce bien la unidad del subsuelo de Talcahuano 550. Y cuenta: “El sistema es tétrico, abrasivo. Al estar en un sótano, retumba todo: tenés ruido y humo durante todo el día. El régimen es militarizado, más que nada con los que caen por primera vez. Los penitenciarios te obligan a caminar con la cabeza gacha y las manos hacia atrás. En las celdas pasa lo mismo que en una cárcel: hay peleas y robos entre presos. Gracias a un hábeas corpus colocaron un televisor y un teléfono público”.

Fuente: (Clarín)


 

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