La Iglesia vendería el Luna Park a un grupo inversor europeo

El Luna Park que, desde fines de 2013, fue adquirido en su totalidad por la Iglesia católica, podría venderse este año a un grupo inversor que construiría en el mítico rincón de Buenos Aires, una torre.

Nacionales Por: Aquí Jujuy 26 de julio de 2019
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Desde hace seis años cuando Ernestina Devecchi Lectoure, tía de Tito que lo administró más de cinco décadas, le donó el 95% del paquete accionario al Arzobispado de Buenos Aires (Cáritas) y a los Salesianos de San Juan Bosco, y tiempo después compraran el otro 5 %, que había quedado en manos de “Tito” Lecture, lo que menos se pensaba que su destino iba a ser una torre de oficinas de por lo menos 40 pisos. Al menos ese es el rumor más firme que se conoce en estos últimos días. 

Pese a estos nuevos trascendidos, la venta del Luna Park tendrá serios obstáculos por su nivel de protección al haber sido declarado Monumento Histórico Nacionalen 2007, por un decreto del ex presidente Néstor Kirchner, con lo cual no se puede modificar la fachada ni la preservación estructural del estadio.

A estos obstáculos se suman que seis años antes, en 2001, había sido designado como sitio de interés cultural. Y también, la imposibilidad de modificar la zonificación de la manzana, que fue declarada Área de Protección Histórica.

“Los dueños del Luna Park otra vez intentan deshacerse de él para que se levante en su lugar un edificio de oficinas como los que lo rodean”, revela Clarín en su edición de este jueves, en una nota realizada por el periodista Guido Carelli Lynch quien también escribió junto con Juan Manuel Bordón el libro “Luna Park: El estadio del pueblo, el ring del poder“.

"Lo único que espero es que no lo demuelan, sería una pena”, dijo consternado Esteban Livera, sobrino directo del principal referente del lugar, Tito Lectoure. Su madre era la hermana menor del empresario fallecido en 2002.

Livera tiene gratos recuerdos de los momentos vividos en el Luna Park junto a su tío y a Ernestina. “Entré como aprendiz de todo, bien de abajo, y terminé como coordinador de todas las actividades que se llevaban a cabo allí”, contó el joven empresario. “Fueron años de mucho trabajo. De ganancias, pero también de pérdidas. A pesar del imaginario de la gente, el Luna no es una mina de oro. Parece, pero no lo es”, aseguró el hombre a los colegas del diario Perfil.


 

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