Con lenguaje de señas, comenzó el juicio por abusos contra dos curas del Próvolo

Podrían darles 50 años de prisión.

Policiales Por: Aquí Jujuy 05 de agosto de 2019
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El caso Próvolo de Mendoza finalmente comenzó esta mañana su proceso de juicio oral, después de dos años y ocho meses de investigación. Muy temprano y sin ocultarse, los tres acusados atravesaron los pasillos de tribunales y se instalaron en la sala de audiencias. A partir de hoy, saldrán a la luz los detalles del espanto que las víctimas relatan puertas adentro del colegio católico.

Los curas Nicola Corradi (84), Horacio Corbacho (57) y el administrativo Armando Gómez (48) están acusados de abusos sexuales, corrupción de menores y maltratos de los chicos sordos alojados en la institución de Luján de Cuyo. Las suma de penas puede alcanzar los 50 años en prisión, de acuerdo con la imputación.

El fiscal Gustavo Stroppiana los responsabilizará de 43 hechos y aportará el testimonio de 13 víctimas de abusos sexuales, de entre 4 y 17 años. Un cuarto acusado de esta causa principal José Luis Ojeda (41) fue declarado inimputable, por tratarse de un discapacitado mental, también víctima de las violaciones de Corradi, quien lo sometió desde que tenía 3 años. El quinto acusado, Jorge Bordón (50), se declaró culpable el año pasado, en un juicio abreviado. Bordón conocido como el monaguillo, era cuidador del albergue de varones del colegio. Confesó ser el responsable de 11 abusos sexuales a chicos alojados en el colegio y fue condenado a 10 años en prisión.

El 27 de noviembre de 2016, llegó a la Justicia mendocina la denuncia contra dos curas y tres ex administrativos como autores de abusos sexuales en el interior del instituto Antonio Próvolo. Fue la punta del ovillo de otras denuncias y nuevas imputaciones. En otros dos expedientes, que aún esperan la elevación a juicio, están acusadas dos monjas y el personal administrativo y docente del Próvolo. En total, hay 14 personas de la sede Mendoza que serán enjuiciadas.

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A partir de hoy, el juez Carlos Manuel Díaz, del Tribunal Penal Colegido 2, terminará de responder los planteos de la defensa de los acusados para poder definir la fecha del juicio, que según fuentes judiciales será en la primera semana de julio. Luego, habrá un impasse en el receso de vacaciones de invierno –del 8 al 19 de julio- porque la abogada de los curas y el administrativo, la defensora oficial Alicia Arlotta, ya avisó que estará de viaje durante la feria judicial.

La causa de Mendoza estremeció al país y repercutió a nivel mundial porque uno de los acusados, el cura Corradi, ya había sido denunciado 50 años atrás por cometer abusos sexuales a menores en el Próvolo de Verona, Italia. Y una vez conocidas las denuncias en la sede de Luján de Cuyo, surgieron testimonios de víctimas en el Próvolo de La Plata, que apuntan a los mismos curas y la congregación de la Iglesia católica. “Pedimos la colaboración de la Iglesia Católica, pero el obispo Alberto Bochatey (comisario instructor designado por el Papa Francisco en el caso Próvolo) jamás pidió hablar conmigo ni aportar información a la causa”, dijo el fiscal Stroppiana.

Escenarios

Las audiencias del juicio oral no tendrán carácter público por tratarse de delitos de instancia privada. Será un desarrollo particular porque habrá intérpretes de lenguaje de señas durante todas las jornadas, debido a que las víctimas y uno de los acusados (Gómez) son hipoacúsicos. “No queremos exponer a las víctimas a un nuevo trauma, si ellas lo desean van a declarar frente a los jueces. De lo contrario, pediremos que se difundan en una pantalla los testimonios recabados a través de las cámaras Gesell”, detalló el fiscal.

De acuerdo con los testimonios, el sitio donde ocurrían los vejámenes lo llamaban "La casita de Dios", un cuarto donde llevaban a los alumnos, que estaba ubicado atrás del predio donde se dictaba clases. Algunos estudiantes regresaban a sus casas todos los días y otros residían allí. Las víctimas eran los chicos internados, de entre 4 y 17 años. Hijos de familias con escasos recursos o que venían de lugares alejados, incluso de otras provincias. “Cuando el personal se retiraba, los chicos quedaban a merced de los curas, las monjas y los auxiliares administrativos”, contó uno de los investigadores.

“Fue como darle a cuidar al lobo las ovejas“, definió el Procurador de la Corte mendocina, Alejandro Gullé, cuando se destapó esta historia tenebrosa que pronto puede llegar a condena.

Fuente: Clarín


 

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